Cuando tu cliente insiste en usar su propio contrato — Cubillos Lama
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Cuando tu cliente insiste en usar su propio contrato

Guía para proveedores que negocian con retailers, mineras, bancos y otras contrapartes que imponen su formato. Qué revisar primero, qué pedir aunque no puedas cambiar el texto, las red flags y cuándo conviene rechazar el negocio.

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La escena es conocida. Tu empresa gana la licitación o cierra el acuerdo comercial con un retailer, una minera o un banco, y junto con la buena noticia llega un contrato marco de 60 páginas con una instrucción seca. Este es nuestro formato y no se negocia.

Las dos reacciones instintivas son malas. Insistir en tu propio modelo suele costar la operación, porque la contraparte tiene diez proveedores esperando. Y firmar sin leer traslada a tu empresa riesgos que no están en el precio, desde penalidades sin tope hasta la cesión de tu propiedad intelectual. El formato del cliente está escrito por sus abogados, para su beneficio, y probado en cientos de contratos anteriores.

Hay un camino intermedio, y es el que usan los proveedores sofisticados. Aceptar el formato como cancha de juego, concentrar la negociación en pocos puntos de alto impacto y saber de antemano cuáles son los límites que no se cruzan.

1. Entiende el terreno legal en que estás parado

Entre empresas rige ampliamente la libertad contractual y el art. 1545 del Código Civil hace del contrato una ley para las partes. En el B2B ordinario no existe un control general idéntico al previsto para consumidores. Sin embargo, las micro y pequeñas empresas pueden quedar amparadas por el artículo noveno de la Ley 20.416 cuando actúan como consumidoras frente a un proveedor, además de los controles específicos de las leyes 19.983 y 20.169. La buena fe contractual del art. 1546 existe, pero nadie debería firmar contando con que un tribunal moderará después lo que se aceptó libremente.

Hay excepciones puntuales que juegan a tu favor. La Ley 21.131 incorporó a la Ley 19.983 el pago a 30 días y dejó sin efecto las cláusulas que intenten demorar indebidamente el pago de la factura. En ese contexto específico incluye, entre otras, las modificaciones unilaterales y las limitaciones absolutas de responsabilidad descritas en el artículo 2 de la Ley 19.983. Y la Ley 20.169 de competencia desleal considera ilícita la aplicación de cláusulas o conductas abusivas en desmedro de los proveedores y el incumplimiento sistemático de los plazos de pago (art. 4 letra i). Son herramientas reales, pero de aplicación acotada. La primera línea de defensa sigue siendo la revisión previa.

2. Qué revisar primero cuando el tiempo es poco

Si solo puedes negociar cinco temas, que sean estos, en este orden.

  1. Responsabilidad. Busca un tope monetario (el estándar es lo pagado o por pagar en 12 meses) y la exclusión de daños indirectos y lucro cesante. Un contrato sin tope expone todo el patrimonio de tu empresa por un negocio que quizás representa el 5% de tu facturación.
  2. Indemnidades. Revisa qué te obligas a cubrir. Acéptalas por reclamos de terceros causados por tu incumplimiento, con derecho a asumir la defensa. Rechaza indemnizar multas o daños del cliente que no deriven de hechos tuyos.
  3. Propiedad intelectual. Distingue tu PI preexistente (metodologías, herramientas, software, know-how), que debe quedar contigo, de los entregables específicos del contrato. Una cesión global mal redactada puede transferir el activo sobre el que construiste la empresa.
  4. Pagos. Verifica plazo de pago, requisitos de facturación (HES, órdenes de compra, aprobaciones internas) y desde cuándo corre el plazo. La Ley 21.131 manda pago a 30 días desde la recepción de la factura; los acuerdos de plazo mayor deben constar por escrito, no ser abusivos e inscribirse en el registro del Ministerio de Economía, o se tienen por no escritos.
  5. Término. El cliente casi siempre se reserva término por conveniencia. Acéptalo con preaviso razonable y pago de todo lo ejecutado más los costos comprometidos no recuperables. Sin esa protección, una inversión en equipos o personal dedicada al contrato puede quedar en el aire con 15 días de aviso.

3. Qué pedir aunque no puedas tocar el formato

Que el texto principal sea intocable no significa que no haya nada que negociar. Tres instrumentos permiten proteger a tu empresa sin pedirle al cliente que modifique su plantilla corporativa.

  • Anexo comercial propio. Casi todos los contratos marco remiten a un anexo la descripción de servicios, precios y niveles de servicio. Ese anexo lo redactas tú. Úsalo para definir el alcance con precisión, los supuestos, las exclusiones y las tarifas por trabajo adicional.
  • Orden de precedencia. Pide una cláusula que establezca qué documento prevalece en caso de contradicción. Si el anexo negociado prima sobre el formato general, buena parte del riesgo se administra desde el anexo.
  • Side letter. Un acuerdo complementario firmado junto al contrato que precisa puntos concretos (por ejemplo, un tope de responsabilidad o una excepción a la exclusividad). Para el cliente es más fácil firmar una carta de dos páginas que pedir a su matriz la modificación del formato regional.

4. Red flags que exigen detenerse

  • Responsabilidad ilimitada del proveedor mientras el cliente limita la suya.
  • Penalidades o multas diarias sin tope agregado.
  • Cesión automática y global de toda la PI usada en el servicio.
  • Obligación de cumplir políticas internas del cliente incorporadas por referencia y modificables unilateralmente.
  • Pagos condicionados a aprobaciones internas sin plazo cierto.
  • Compensación unilateral de facturas contra reclamos de otros contratos.
  • Garantías de cumplimiento (boletas bancarias) desproporcionadas al valor del contrato.
  • Foro extranjero o mecanismos de disputa cuyo costo supera el valor razonable de cualquier reclamo.

Ninguna de estas cláusulas es necesariamente ilícita en B2B. Por eso mismo, la única oportunidad real de resistirlas es antes de firmar.

5. Cuándo conviene rechazar el negocio

La decisión es matemática antes que jurídica. Supón un contrato de servicios por $40 millones anuales con margen de 25%, es decir, $10 millones de utilidad. Si el formato incluye multas sin tope, responsabilidad ilimitada y término por conveniencia sin compensación, un solo incidente puede consumir la utilidad de varios años. Cuando el riesgo razonablemente estimado supera con holgura el margen y el cliente no acepta mitigarlo, la recomendación es no firmar, subir el precio para financiar el riesgo o acotar el alcance. Perder un contrato duele menos que financiar el siniestro de otro.

6. Paso a paso para tu próxima negociación

  1. Define internamente tus cláusulas innegociables antes de leer el formato del cliente.
  2. Revisa el contrato completo con foco en los cinco temas de la sección 2 y documenta los riesgos en una matriz simple de tres columnas. Texto preferido, texto aceptable, texto inaceptable.
  3. Marca pocos cambios y justifícalos en términos comerciales. Un redline con 80 observaciones se devuelve sin leer; uno con 8 cambios bien argumentados se conversa.
  4. Propón siempre texto alternativo, no solo objeciones, y canaliza lo que no se pueda tocar hacia el anexo, la side letter o el precio.
  5. Documenta las excepciones que consigas y alimenta con ellas tu playbook para la negociación siguiente.

7. Cómo acompaña CUBILLOS LAMA

Como Outside General Counsel revisamos los contratos que tus clientes grandes te imponen, priorizamos los cambios que sí se pueden ganar y preparamos los anexos y side letters que protegen el margen del negocio. Tu departamento legal, sin el costo de uno propio. Si tienes un contrato marco esperando firma, agenda una reunión de diagnóstico.

Este contenido es informativo y no constituye asesoría legal para un caso específico.

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